Decantar es un proceso para separar una mezcla, moviendo un líquido de un recipiente a otro para remover sedimentos e imperfecciones.
El decantador de vinos es un recipiente, que se usa para oxigenar y remover sedimentos de vinos viejos. Los decantadores han existido desde la época griega y romana, donde se llamaban amphoras y que se usaban por los sirvientes para servir el vino en fiestas y reuniones más fácilmente. En Europa, antes del Renacimiento, los decantadores eran de metal, pues el vidrio era muy difícil de conseguir y por consecuencia era excesivamente caro.
Hoy en día, los decantadores son únicamente de vidrio y vienen en muchos estilos y formas, aunque todos tienen el mismo propósito, para oxigenar un vino y/o remover sus sedimentos.
¿Para qué oxigenamos un vino? En pocas palabras, es para que el vino abra sus aromas. Cuando los vinos se dejan en barricas o botellas por mucho tiempo, los sabores de los taninos se reducen y se concentran al estar privados del oxígeno y al estar en un lugar aislado. Lo que hace el decantar es liberar esos aromas y remover lo áspero que pudiera estar en los sabores por su concentración. Es lo que uno hace cuando mueve el vino en su copa, aunque esto es un poco más al punto. El oxígeno hace que el vino se oxida y evolucione rápidamente; esta es la razón porque los vinos pierden sus aromas y su sabor después de algunos días; se disipa el alcohol. Esto es también porque al decantar un vino se debe de tomar en unas cuantas horas después de decantarlo, para poder apreciar todos sus sabores y aromas.
Para decantar un vino joven, es muy fácil. Únicamente se debe de abrir la botella y vaciarla adentro del decantador, procurando que caiga por unos de los lados del cuello.

Para un vino viejo, es un proceso más complicado, pues tiene sedimentos que no se deben de tomar. Para decantarlo, se necesita una luz o vela para observar los sedimentos y que estos no se vayan con el resto del vino. Se abre la botella con cuidado y se vacía lentamente, observando siempre con la luz cuando los sedimentos empiecen a llegar al cuello de la botella. Cuando esto ocurra, para. El resultado será un vino exquisito sin sedimentos que puedan amargar el sabor.

Al terminar, no se debe de lavar un decantador con jabón, pues la apertura chica no permite que salga bien los residuos. Mejor usa agua mineral para quitar cualquier olor y usa una mezcla de hielo roto y sal gruesa, para remover todos los residuos del vino sin dejar aromas.
Bodegas Valduero está especializada en la creación de vinos de guarda de una forma artesanal.
Nuestros vinos no sufren procesos de filtrado masivo, que arruinarían la calidad de los vinos, por lo que puede encontrarse poso natural debido a la tremenda longevidad de los mismos.
Por ello, recomendamos la utilización de decantadores a la hora de consumirlos.
Fuente: about.com

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