Entrevista de Samantha Diaz Roberts de www.magacin.com

El escenario era ideal. Jamón serrano, pan, queso manchego y un tinto. Alfonso González, exportador para Latinoamérica de las Bodegas y Viñedos Valduero, era el anfitrión de la tarde. Un lunes canalla de esos que quitan las ganas de vivir, no tenía mejor manera de condonarse que esa. Entrevistamos a González -asiduo visitante de la Isla- en Pelayo, mientras llovía a borbotones.

 

¿Qué distingue Valduero, qué lo hace especial y qué te hace seguir con ellos?
Yo soy nacido en la Ribera del Duero y a pesar de haber nacido ahí yo no sabía lo que era Valduero, porque Valduero se desarrolla mucho a nivel internacional. Sigo con Valduero sobre todo porque es una empresa muy seria, profesional, exigente, muy obsesionada con la calidad, y con trabajar poco a poco de cara al futuro para ser algún día una bodega legendaria. Eso es algo que toma tiempo. Esta Bodega piensa en los beneficios que va a tener de aquí a 40 años. Esa elegancia en los vinos es lo que a uno le queda. Hay millones de marcas y para que tu creas en tu bodega, con la dificultad que hay en el mercado hoy día, es de respetar.

 
¿Qué significa trabajar en Valduero?
Para mi significa representar con mucho orgullo la apuesta por la calidad, la elegancia, la fineza. Los auténticos vendedores lo que buscan es hacer volumen. Yo no debo tener mucha de esa fibra, porque a mi lo más que me interesa es que el producto tenga calidad. Es como algunos chefs, ellos son famosos, pero no son ricos. Son famosos por lo que hacen, aunque no generen grandes cantidades de dinero. Entonces sin quitarle el mérito a la gente que hace mucho volumen, pues nosotros hemos optado por otra línea.


¿Y el sector del vino en España, cómo lo ves?
Todo el mundo está viviendo una crisis mundial importante. Evidentemente nosotros también estamos llevándolo de manera complicada, pero como siempre hemos tenido pocos empleados. De todos modos, nosotros siempre nos hemos visto forzados a salir fuera. Y así, nos damos el lujo de no vernos forzados a bajar los precios. Y mantener nuestro estándar. Vendemos poco, pero vendemos de manera estable en todo el mundo. Ahora ciertos mercados están resurgiendo. Además, el mundo es muy grande.

 ¿Cuáles son las características de un buen vino?
Creo que es importante que sea un vino auténtico y que muestre la historia de la zona de la que proviene. Que sea de la uva autóctona, que se haya cultivado de la forma tradicional como la que se ha hecho siempre. Que sea un vino auténtico, autóctono y honesto. Si tiene todo eso, luego ya, cuando uno tiene esos parametros y quiere destacarse, yo personalmente opto por el equilibrio, la complejidad y por la elegancia. Que el vino te muestre distintos aromas, que cambié, que evolucione.

¿El mejor vino de Valduero?
El Valduero Reserva Premium 6 años. Es sin lugar a dudas un vino que contempla el mejor equilibrio entre juventud, frutas, vileza, fuerza, pero también un nivel de complejidad muy alto como tienen los vinos ya muy añejados, tipo gran reserva, y todo ello sobre todo como siempre abanderado por la elegancia al máximo nivel. Hasta la etiqueta es elegante. Ten en cuenta que la Bodega la lleva una mujer, y hay un estilo especial y una manera de ver la vida diferente. En la forma de oler, en la forma de beber. No son vinos especialmente masculinos pero es ante todo elegancia y equlibrio lo que define nuestros vinos.


¿Un día normal en la vida de un exportador de vinos?Tengo dos tipos de días: uno en la Bodega, entre viñedos, en donde tengo mi oficina y miro a través de la ventana y no veo ni un alma, solo viñas y viñas. Luego tengo la gran suerte de poder viajar por el mundo, visitar ciudades, hablar con gente interesante. Porque a la gente que le gusta el vino de alta gama es muy interesante. Tengo la oportunidad de visitar buenos restaurantes, zonas céntricas. Andar con vendedores de vinos. Es una vida de ensueño casi.

¿A qué aspira Valduero en los próximos años?
Aspiramos a consolidar nuestra marca. Llegar a otros lugares. Las redes sociales, imagen en web, todos esos detalles nos importan ahora. Y llevamos cuatro años con nuestro proyecto más importante que ha sido escabar un túnel al lado de la bodega, en donde añejamos barricas que son propiedad de gente privada, empresas, artistas, que les gusta un poco la idea romántica de tener su barrica. O amantes del vino que se juntan y compran su barrica, para luego visitarla y hacer la ceremonia de abrirla y entregarles sus botellas. Por ejemplo Mario Vargas Llosa tiene su barrica, Vicente del Bosque, Plácido Domingo tienen una.  Se llama Membresía La Tenada.

¿Si no fueras exportador de vinos qué serías?
Camarero o estaría tras una barra sirviendo copas, feliz.

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