El imperio romano, con la invasión de la región francófona de la Galia, descubrió que la barrica era un medio de transporte para el vino mucho mejor que las ánforas y tinajas hasta ahora usadas.

Pero no fué hasta el siglo XVI, con el auge del comercio marítimo al nuevo mundo, que se consolidó el uso de estos recipientes de roble.

En las travesías de larga distancia hacia las colonias europeas, los vinos eran transportados en barricas de roble durante varios meses. Estos vinos sufrían modificaciones, algunos para mal, avinagrándose, pero otros para bien. Al llegar y consumir estos vinos, se descubría que estaba muchísimo más bueno que antes.

Así empezó la fama de los vinos de Madeira, llamados vinos de ida y vuelta, ya que las barricas que volvían en los barcos al no haber sido vendidas en el nuevo mundo, eran de mucho mejor agrado organoléptico para las gentes de la isla.

De esta forma, se asoció el efecto que producía la madera de las barricas permitiendo suavizar la textura del vino y estabilizarlo. Además, la madera de roble hace que los taninos se polimericen dando una sensación más agradable y redonda en la boca. Otro efecto es que agrega sabor y aroma: a vainilla, coco, chocolate, tostado, humo, tabaco, caramelo, y café según sea el tostado de la madera con la que se construyen estas barricas.

En vinos de guarda, como los que realizamos en Bodegas Valduero, la permanencia en barricas ayuda al vino a evolucionar, gracias a pequeñas cantidades de oxígeno que entran en contacto con el vino.
Esta microoxigenación está presente también durante la guarda en botella, donde el vino se estabiliza y se afina en las botellas a través de los tapones de corcho.

No te pierdas nuestros vinos de guarda, podrás comprobar la diferencia de sabor respecto a los jóvenes.
www.bodegasvalduero.com

Fuentes:
wikipedia
decantalo

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